Biología filosófica de Hans Jonas. Una base epistemológica para la bioética

Biología filosófica de Hans Jonas. Una base epistemológica para la bioética. 9788484689300

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Biología filosófica de Hans Jonas. Una base epistemológica para la bioética

  • Gutierro, Juan Jesús .
  • Papel

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    Resumen del libro

    La vida, que irrumpe en el mundo material, es orgánica, vivida en el cuerpo, lugar en que el hombre logra trascenderse y encuentra la plenitud. El ser humano es, por tanto, espíritu y cuerpo, y en él se expresa el Ser en tanto que Vida, siendo la Vida la única forma de explicar realmente el Ser.

    La inquietud de Jonas por la naturaleza del ser le lleva a construir una nueva ontología, en términos de una biología filosófica, cuyos fundamentos están en los rendimientos ontológicos del fenómeno del metabolismo como proceso de autoconstitución de lo mínimo vivo en una individualidad ontológica por sí y para sí.

    Inspirado en Spinoza y teniendo como referente a Whitehead, Jonas se acerca al organismo, ese flujo compuesto de partes momentáneas que, sin embargo, nos permite ser unidades en lo múltiple, pues la mismidad es el fruto de la constante autorrenovación en el flujo de lo siempre otro. El organismo es, por tanto, dependiente y libre, en una polaridad constante entre ser y no ser, pues la mortalidad pertenece a la esencia de la vida. La libertad es una característica ontológica fundamental de la vida que progresa hacia niveles más altos. De hecho, nos encontramos con una historia de libertad cuyas etapas se suceden de acuerdo con un sentido de realización gradual de la interioridad de la vida. Una interioridad o subjetividad que Jonas extiende a animales o plantas, pero de la cual solo el hombre es consciente. Y es que Jonas plantea la continuidad de plantas (con su característica independencia), animales (a la manera aristotélica: movimiento, sensación y percepción) y ser humano.

    Precisamente el ser humano tiene que optar por la vida de manera racional, no le vale la espontaneidad o el instinto, es responsable de su deber ser, fruto de una libertad que en el hombre adquiere rasgos de trascendente en el espíritu y que se manifiesta en la libertad de pensamiento, imaginación y trascendencia, lo cual ha dado origen a la herramienta, la imagen o el arte y la tumba. Ahora bien, el hombre debe en cada instante, en el paso al deber ser, no solo procurarse sino procurar que Dios no tenga que arrepentirse de haber permitido ser al mundo. Es en cada decisión como como entra lo absoluto en la vida del hombre.