



Convivimos en una sociedad que está infantilizada, a la que le es difícil asumir sus responsabilidades, y que tiende a diluirse en el grupo. Quizás se ha educado poco en el esfuerzo, en la austeridad, en el crecimiento personal o en forjar un carácter, lo que ha conllevado un victimismo generalizado, una dificultad para aceptar lo que los años. Nos encontramos en una sociedad que «vende» la necesidad de estar contento y feliz.
Avisos

