El cine es mejor que la vida

Seguido de 70 años de ser yo

El cine es mejor que la vida. 9791388127113
  • Editorial: Athenaica
  • ISBN: 9791388127113
  • Páginas: 400
  • Plaza de edición: Sevilla , España
  • Encuadernación: Rústica
  • Idiomas: Español
  • Fecha de la edición: 2026
  • Edición: 1ª ed.
  • Materias:

Compartir en:

Información GPRS

El cine es mejor que la vida

Seguido de 70 años de ser yo

  • García Riera, Emilio.
  • Papel

    Disponible

    antes:
    30,00€
    ahora:
    28,50€

    Resumen del libro

    Con la edición conjunta de los libros autobiográficos y memorialísticos de Emilio García Riera (El cine es mejor que la vida y 70 años de ser yo) se pretende paliar un injustificable vacío entre nosotros, el que rodea a algunos miembros de la «segunda generación» del exilio, formada por aquellos que, de niños, acompañaron a sus padres en el obligado destierro republicano español. Puede que esta experiencia traumática, aleación de soledad, desarraigo y secretos, inclinara a muchos de ellos al cine, todopoderoso en las dos únicas décadas sonoras, los treinta y los cuarenta, en las que no tuvo que enfrentar la competencia de la televisión, y fundamental fuente lúdica y de conocimiento para los García Riera, García Ascot, Elío, De la Colina y tantos otros que se pasean por estas páginas. Esa importancia capital explicaría el trabajo abnegado y obsesivo del García Riera historiador, su pasión por el dato y los hallazgos filmográficos de los miles de páginas que dedicó a la cinematografía mexicana, pero sobre todo la manera en que, en el cinéfilo, esta pasión concreta puede convertirse en una forma de vida, estructuradora del pensamiento y la moral personal. Lo que siempre se alabó de su Historia documental del cine mexicano, la mezcla de rigor y agudeza, la ausencia de solemnidad y pedantería, la economía lingüística y la manera profundamente divertida de contar los argumentos, comparece en estos recuentos vitales como placentera literatura del «yo», desinhibida, desprejuiciada, que narra los vericuetos de una existencia desde un presente sereno, aún ilusionado, el propio de un hombre que, en palabras de José de la Colina, supo «amar la vida sin idealizarla».