Los Rubín de Celis y Astorga. Una familia y una ciudad 1790-1845

Poder, Política y Guerra en la España y América del final del Antiguo Régimen

Los Rubín de Celis y Astorga. Una familia y una ciudad 1790-1845. 9788412921977

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Los Rubín de Celis y Astorga. Una familia y una ciudad 1790-1845

Poder, Política y Guerra en la España y América del final del Antiguo Régimen

  • García Fuertes, Arsenio.
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    Resumen del libro

    Los antiguos, como bien recoge San Isidoro de Sevilla en sus Etimologías, definían una ciudad como la suma de la urbs y de la civitas. La primera, la urbe, era la ciudad en sí, delimitada por sus murallas (las mismas que hoy seguimos restaurando en Astorga), sus espacios públicos y privados, sus calles, plazas, monumentos, jardines y todo el espacio físico que, en sí, acoge a las personas que viven en ella.

    La segunda parte de la ciudad era la civitas, es decir, la comunidad de los cientos de familias y miles de personas que viven en ella; los seres humanos que, con sus vidas, sus profesiones, sus trabajos, pervivencias y mudanzas, sus necesidades, sus alegrías y sus penas, sus acuerdos y sus conflictos, su convivencia, en suma, son, repetimos, los que conforman la sociedad que da vida, e identidad, a lo largo de los siglos, a la ciudad.

    En sus más de dos mil años de historia, Astorga, desde su fundación en época de los emperadores de Roma, Augusto y Tiberio, a cargo de la Legión X Gémina (la célebre unidad militar preferida de Julio César), ha tenido una profunda identidad civil, administrativa, comercial, militar y también, desde el triunfo del cristianismo en el siglo IV, religiosa (siendo la diócesis de Astorga una de las más antiguas de España).

    Por todo ello, Astorga ha sido, es y será, el resultado de las vidas y trabajos de docenas de miles de hombres y de mujeres que, a lo largo de los siglos, la han habitado. Muchos nacieron y murieron en ella; otros llegaron de otros lugares y en ella fueron acogidos y acabaron sus días; otras personas estuvieron solo de paso, y otros muchos más (como son la Familia Rubín de Celis de la que se habla en este libro), nacieron y vivieron en ella durante varias generaciones, pero luego partieron para nunca regresar, aunque siempre la llevaron en su memoria y en sus pensamientos.

    Rescatados del olvido (que es la peor de todas las muertes y finales) por el empeño y trabajo del doctor Arsenio García Fuertes, hoy Astorga recupera a la familia Rubín de Celis en la figura principal de Joaquín, Coronel que fue del

    Ejército Real español muerto en la última batalla de las guerras de emancipación de América, la de Ayacucho en Perú, hoy hace ya dos siglos. Hijo de Pedro Rubín de Celis y Argüero, que fue el primer Alcalde constitucional de Astorga, elegido por sus vecinos en octubre de 1812, y hermano mayor de Benito Rubin, también militar y que llegaría al grado de brigadier combatiendo en América y en la primera guerra carlista.

    Estas vidas que hoy recordamos y honramos, junto con las de miles y miles de astorganos de más de veintiún siglos de historia, hacen buena la tesis de que los seres humanos nos organizamos como seres civilizados en tres grandes construcciones cívicas, políticas y de afecto interrelacionadas: la familia, la ciudad y la nación...honremos, pues, hoy aquí, a unos ciudadanos que partieron de Astorga hace muchos años y que la honraron a comienzos del siglo XIX con sus trabajos y con sus vidas; saludemos a los hombres y a las mujeres de la familia Rubín de Celis... De la Presentación de la obra.