¿Puede administrarse o al menos quedar impune la tortura estatal en casos excepcionales?
Comprar en formato electrónico:
En septiembre de 2002 fue secuestrado en Alemania el hijo de once años de edad de un banquero por un joven jurista de veintiocho años, que de ese modo quería conseguir un dinero por el rescate. El autor fue detenido pero no reveló el lugar donde se hallaba escondido el chico secuestrado. Daschner, vicepresidente de la policía de Frankfurt, permitió en la mañana del 1 de octubre que amenazaran al acusado con torturarlo si no indicaba el paradero del joven secuestrado, en la creencia de poder de ese modo salvar la vida de la víctima. Como consecuencia de esto, aquél reveló el lugar en el que lo había escondido. Pero la víctima había sido asesinada por el autor inmediatamente después del secuestro. Por tanto, no era posible un rescate. Desde que se tuvo noticia de este caso en febrero de 2003, se discute apasionadamente en Alemania si el comportamiento del vicepresidente de la policía fue conforme a derecho o no, si Daschner debe incluso ser castigado y si las informaciones obtenidas del acusado mediante la amenaza de tortura deben ser usadas para probar su culpabilidad. Pero la importancia del caso va más allá de Alemania. El hecho hubiera podido suceder también en cualquier otro lugar. A continuación, parto para su tratamiento del derecho alemán. Sin embargo, dado que las disposiciones alemanas se basan en derechos humanos reconocidos universalmente y en convenios internacionales, el fundamento jurídico es también internacional...
Número de descargas: 0